Programa de la organización Casa Familiar permite llevar alimento a los más vulnerables. Para la propietaria del restaurante, es un deber con su comunidad.

Silvana Alanís sabe lo que es no tener comida en la mesa. Por eso, quiere cerciorarse de que en estos tiempos difíciles, los adultos mayores de su comunidad no pasen por esa situación.

Cada viernes, la propietaria del restaurante El Rincón en San Ysidro prepara junto con su equipo, 60 platillos que son distribuidos en su mayoría a personas de la tercera edad que viven a los alrededores. Esto como parte de un programa de la organización no lucrativa Casa Familiar.

Gracias a un fondo de la Community Congregational Development Corporation, se destinaron cerca de 15 mil dólares para ayudar a individuos que necesitaban apoyo para pagar la renta o hipoteca, y casi 11 500 para dar alimentos a personas de la tercera edad o en extrema necesidad.

Todo inició en abril pasado, cuando Lisa Cuestas, directora ejecutiva de Casa Familiar recibió el reporte sobre una madre soltera que padecía COVID-19 y debido al aislamiento no podía salir de casa para comprar comida.

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